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El gobierno es de los hombres, no de las leyes

En estos tiempos convulsos y complejos es necesario saber diferenciar los medios y los fines. En un Estado de Derecho el cumplimiento de las leyes es un medio que mantiene el orden establecido. Las leyes son las reglas de juego que como sociedad nos damos para una vida en común más beneficiosa para todos. Cuando una ley, se entiende que no es funcional, se cambia mediante el consenso democrático. No obstante, nunca deberían anteponerse las leyes al principio democrático, al gobierno de la propia ciudadanía ya que ésta es el fundamento de la sociedad.
Las personas son fines en sí mismos y la libertad de expresión es una libertad esencial en la vida social. Pero el poder de unos no puede eclipsar la palabra de nadie. Para que esto fuera posible se debería poseer una verdad absoluta y esto en las relaciones entre las personas no se puede garantizar. Así podemos decir con John Stuart Mill: ”Si toda la especie humana no tuviera más que una opinión y solamente una persona fuera de la opin…

¿Qué pasaría si Cataluña…?

Parece que la apuesta catalana por la independencia está resultando nefasta para los propios ciudadanos. Los bancos y las empresas huyen y se instalan en otras comunidades viendo como con esta decisión vuelven sus acciones al verde, cuando estaban muy debilitadas en días previos por el hecho catalán. Todo ello, a mi modo de ver, demuestra, y deja patente, quién sigue teniendo el poder: el capital. El capital no siente solo busca reproducirse geométricamente.
Los sucesos de los últimos días en Cataluña no hacen sino reafirmar una lucha de poder no sólo entre políticos con distintos intereses, no sólo entre ciudadanos con distinta forma de ver el mundo y su futuro, sino, sobre todo la lucha entre el capital y los propios ciudadanos. Por eso hay a quien le interesa dar por perdida esta lucha de poder, incluso antes de que comience. Poner en marcha un experimento que puede tener resultados positivos o no, es un riesgo que debe ser torpedeado antes de que nazca, por el hecho de que los mu…

Cuando el conflicto se convierte en tapadera

Viendo lo que ocurre entre los políticos de nuestro entorno, no me queda por menos observar que muy poco hemos evolucionado, que el infantilismo, o al menos la adolescencia, abunda en aquellos que tienen que dirigir las sociedades humanas. Aprender de situaciones precedentes debiera ser lo normal en el hombre. Pero parece que lo más habitual, sin embargo, es que el hombre sea un lobo para el hombre como ya señaló el filósofo Thomas Hobbes. Poco nos diferenciamos de otras especies que enseñan las garras y los dientes en un mundo, no obstante, más adverso. Pero el hombre, a pesar de que tiene más posibilidades, hemos de reconocer que se comporta con engaño, egoísmo y malicia; haciendo imposible la búsqueda de un mundo mejor para todos.
Incluso parece que las buenas intenciones de algunos políticos, lo único que pretenden es tapar y esconder tras cortinas de humo, las intenciones no declaradas. Ya que como nos decía el educador brasileño P. Freire “¿Cómo esperar de autoritarios y autori…

Descubriendo verdades: ¿quién paga los beneficios empresariales?

Tanto los seguidores de los economistas austriacos que propugnan un Estado Mínimo como los muchos seguidores del neoliberalismo actual que azotan con sus políticas austeras a los ciudadanos de muchos países y con anhelo privatizador, centran su política económica en las mejoras de los beneficios empresariales, mandándonos el mensaje de que habiendo beneficios todos ganamos. Aun sabiendo perfectamente que parte, incluso diría gran parte, de los beneficios empresariales son financiados por el Estado y conforme el arte económico actual de esos beneficios sólo recae en los ciudadanos la parte amarga de sufragarlos.
Así, si hablamos de políticas salariales, éstas van siempre en la misma dirección, se busca la reducción de los costes de la mano de obra y mediante la excusa de la competencia internacional, la globalización y las mejoras tecnológicas, los salarios tienden a cero con excepción, es verdad, de aquellos emolumentos de administradores y grandes especialistas que prosperan a base …

El dinero no puede escasear

Con el miedo metido en el cuerpo la mayor parte de los ciudadanos defienden que no hay dinero para las pensiones, no hay dinero para una mejora de los salarios, no hay dinero para generar puestos de trabajo aunque sean necesarios social y humanamente, no hay dinero para que todos los ciudadanos tengan los recursos mínimos para poder vivir con dignidad y desarrollar sus potencialidades, etc. Sin embargo, esta forma de pensar es un error garrafal que nos mantiene ciegos a las posibilidades de la economía. Los economistas neoclásicos y la mayoría neoliberal que actualmente dominan el pensamiento económico son culpables de sostener que el dinero es como una mercancía y, por tanto, puede escasear y su escasez hace que en el mercado su oferta y demanda pueda influir en el precio. No obstante, hasta el padre de la economía Adam Smith tenía claro que la riqueza de una nación no se mide en valores monetarios sino por su capacidad para producir bienes y servicios.
Los obsesos del equilibrio pr…

Siempre tropezamos en la misma piedra: la guerra

Hay algo en las personas, en sus relaciones dentro de las comunidades humanas, que impide aflorar soluciones a las desdichas de la mayoría. El dinero y el poder, es verdad, se erigen como instrumentos de competición que dividen más que unen. El juego otrora elemento de grandes momentos en la vida de las personas, se ha convertido en deporte, en el que la mayoría pierde y se endiosa a los ganadores. La virtud ya no está en la cooperación y la solidaridad sino en pulir tu cuerpo y mente para triunfar, no sobre uno mismo, sino sobre los demás. El producto que se nos vende es el triunfador de la justa, el que queda en pie después de haber masacrado a sus oponentes. Y así, en la relación entre los países, la guerra es el recurso inmoral para solventar disputas y erigirse en vencedor, pero, también, la guerra es la excusa, la piedra en el que los poderosos hacen tropezar a poblaciones enteras en beneficio propio.
Es sorprendente que sólo para hacer la guerra se ponen en marcha todos los re…

Las externalidades, el Medio Ambiente y el crecimiento del PIB

En economía se denomina externalidades a los efectos indirectos generados por el sistema productivo. Estos pueden ser positivos y negativos. Los positivos como por ejemplo la vacunación, son actividades que se deben potenciar porque consiguen sinergias y beneficios para la mayoría. Los negativos como la extracción y uso del petróleo, o todas aquellas actividades que polucionan el medio ambiente, se deberían evitar y en caso de no ser posible, al menos, cargar sus costes a aquellas empresas que lo generan y se benefician de ello. Ya que estos efectos negativos por lo general no minoran la cuenta de resultados de las empresas y, así, sus beneficios son mayores a costa de que los ciudadanos a través del  Estado paguen el arreglo de sus desaguisados, o, también paguen con la disminución de su calidad de vida.
En julio de 2010 una resolución de la Asamblea General de las Naciones Unidas consagró el  derecho al  agua potable y al saneamiento como un derecho humano fundamental. No cabe duda…