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Cuando la muerte de los demás no importa

Si las sociedades fueran tratadas como si fueran personas habría muy pocas que pudieran salvarse del internamiento en centros psiquiátricos o carcelarios. Leer cualquier libro de historia nos demuestra que las luchas por el poder han centrado la evolución histórica y que se ha vivido más para la muerte que para la vida. Es verdad que a pesar de todo eros sigue venciendo día a día a tanatos, pero me sigue sorprendiendo la locura humana que es capaz de buscar recursos de pozos secos y sin embargo manifiesta imposibilidad de encontrarlos cuando se necesitan para salvar vidas, para evitar muertes.
Leyendo el libro de Josep Fontana, El siglo de la revolución, una historia del mundo desde 1914, siento como si los dirigentes de los distintos países no tuvieran que ver nada conmigo. Sus fundamentalismos, sin atisbo de duda, han propiciado verdaderos genocidios a lo largo y ancho de este mundo. La insensible crueldad mostrada me hace pensar que si esto no tiene vuelta el futuro de la humanida…

Una economía al servicio de todos

Se dice que en una economía eminentemente capitalista como la de Estados Unidos la desigualdad es manifiesta, así si dividimos su riqueza nacional en tres partes, un 33 % iría a parar a las manos del 99 % de la población, otro 33 % estaría en poder del 9 % de la población, y el 33 % restante lo poseería el 1 % de la población restante. El capitalismo en general ha demostrado que es un sistema que cuanto más puro es más desigualdades ocasiona entre la población. No parece, sin embargo, que exista ninguna razón ética ni económica para que siga perviviendo. Si el capitalismo pervive es porque aquella población poderosa que sale beneficiada se constituye en la principal fuerza defensora del sistema. Pero está demostrando que mientras muchos tienen que conformarse con migajas otros pueden vivir a “todo tren” con una millonésima parte de sus recursos, propiciando con el sobrante la especulación y el uso interesado y desequilibrante de su riqueza, y provocando con la misma una espiral de de…

Borrachera de gasto público

El pasado miércoles día 3 de mayo de 2017, el Ministro de Hacienda tuvo el descaro de seguir mintiendo a la ciudadanía diciendo que la crisis tuvo como origen la borrachera de gasto público y que ahora los partidos de la oposición querían ya marcharse de copas. Concretamente, el ministro que ha querido anticiparse a las críticas que le iban a lanzar posteriormente los grupos de la izquierda afirmó que “hemos salido de la crisis que venía de la borrachera del gasto público y ya quieren irse de copas para celebrarlo. Eso es lo que están diciéndonos que volvamos a hacer con sus propuestas algunos de los grupos políticos de esta cámara”. Estas palabras fueron mencionadas para defender la austeridad en el gasto social incluido en los Presupuestos Generales del Estado. Sin duda palabras poco afortunadas y llenas de retórica turbia y manipuladora.
Un economista con la mínima formación, y el Ministro no parece ser uno, no podría caer en tal error, por lo que hemos de considerar que la campaña …

La democracia pone al capitalismo en riesgo

La Democracia con mayúscula está enfrentada claramente al capitalismo actual, al capitalismo basado en el fundamentalismo de mercado. Los intereses económicos más absolutos, centrados exclusivamente en el beneficio van, casi siempre, en sentido contrario a los intereses de una verdadera Democracia. Un voto hoy vale más o menos según la riqueza que manejes y el poder que esta riqueza te da. Que el egoísmo y el interés privado sea la solución a los problemas de la sociedad, parece, sólo, un lema teñido de engaño; una fórmula que sólo ha demostrado servir a los intereses de aquellos que defienden el inmovilismo porque la situación les es muy rentable. La verdadera Democracia, sin embargo, “sólo es posible sobre la base del fomento de la autonomía y la solidaridad, valores para los que la racionalidad instrumental, experta en destrezas técnicas y sociales, es totalmente ciega[1].” En Democracia una persona debe ser un voto. Los votos no se compran ni se venden.
Como escribía Polanyi, nada …

La falacia de la autorregulación de los mercados

Los que piensan en las bondades del Estado Mínimo y que los mercados se regulan automáticamente, no tienen en cuenta la disposición humana a la avaricia y la imperfección del mercado. El mercado perfecto no existe y por tanto nunca puede funcionar de la forma que procure la producción y distribución que resulte justa y distributiva para toda la ciudadanía. “La exposición de los individuos a los caprichos del mercado laboral y de bienes suscita y promueve la división y no la unidad; premia las actitudes competitivas, al tiempo que degrada la colaboración y el trabajo en equipo al rango de estratagemas temporales que deben abandonarse o eliminarse una vez que se hayan agotado sus beneficios.[1]” Así, no es sorprendente que “La palabra comunidad, como modo de referirse a la totalidad de la población que habita en un territorio soberano del Estado, suena cada vez más vacía de contenido[2].”
El mercado sin bridas consigue concentrar el poder económico y el poder de dar normas sociales. Lo…

Pelea de gallos

En estos días estamos asistiendo a una pelea de “machitos” para demostrar al mundo quién la tiene más grande. Me refiero claro a las bombas. Y no puedo reprimir una enorme tristeza y, también, vergüenza de pertenecer a la raza humana, que no sólo tropieza una vez, dos, tres veces con la misma piedra, sino que machaconamente se da cabezazos con ella como si no hubiera un mañana.
Que ya entrado el siglo XXI sea el gasto militar uno de los sectores de mayor inversión[1], para el que, además, siempre hay dinero; que las relaciones entre las personas y naciones se centren en “ladrar” más alto el poder militar que se posee; me parece propio del hombre, no ya del hombre de las cavernas, sino del hombre como creación fallida que debe sacrificarse en la cruz de esas convicciones que farisaicamente predica pero no practica.
El hombre, sin duda, es un mono loco. Busca la seguridad y ama los deportes de riesgo. Busca la vida eterna, la inmortalidad, y emplea gran parte de los recursos para matar…

¡Sí! ¡Hay dinero!

Desde esta columna vengo defendiendo que el dinero no es un elemento neutro en el sistema económico. Sin embargo, seguimos imbuidos de la ideología clásica, liberal y neoliberal que entiende el dinero como una mercancía más que puede escasear y está sujeto a la tiranía del mercado. No interesa que podamos percibir la realidad del dinero en nuestro tiempo. “En un sistema financiero sano, podemos permitirnos hacer lo que seamos capaces de hacer”…”No tendría por qué escasear el dinero a la hora de acabar con los grandes azotes de la humanidad: la pobreza, la enfermedad y la desigualdad, ni a la de fomentar la prosperidad y el bienestar de la humanidad, financiar las artes y las actividades culturales o asegurar la estabilidad de los ecosistemas. Los verdaderos déficits que padecemos son, en primera instancia, de aptitudes humanas: las limitaciones de nuestra integridad, imaginación, inteligencia, capacidad de organización e ímpetu, en las esferas individual, social y colectiva. En segun…