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La revolución de los ricos

Querámoslo o no la tensión social más visible es aquella que enfrenta a los pocos que tienen mucho dinero con los muchos que tienen poco. Nos decía Edmund Burke (1729-1797) “La división más obvia de la sociedad es entre ricos y pobres; y no es menos obvio que el número de aquellos no guarda proporción con estos. Todo lo que tienen que hacer los pobres es procurar que los ricos pueden holgar, divertirse y disponer de lujos; y, a cambio, los ricos lo que tienen que hacer es hallar los métodos mejores para confirmar la esclavitud de los pobres y acrecentar su carga. En un estado de naturaleza, es una ley inmutable que lo que un hombre adquiere es proporcional a sus trabajos, pero, en un estado de sociedad artificial, es una ley tan constante como invariable que los que más trabajan disfruten de muy pocas cosas, y que los que no hacen ningún  trabajo disfruten del mayor número de posesiones[1].”
La crisis que algunos dicen que ya ha pasado por que el índice más idolatrado, el PIB, parece…

¿Qué hacen los políticos?

Probablemente es muy generalizado y no sólo se da en nuestro país, pero si nos paráramos un poco y nos preguntáramos qué es lo que están haciendo nuestros políticos nos llevaríamos las manos a la cabeza. ¿Realizan política? Muy poca. Los debates políticos, las comunicaciones a la población deberían centrarse en cómo resolver los problemas de los ciudadanos, tarea a la que voluntariamente se presentaron y para la que los eligieron. Pero en vez de asumir su responsabilidad, por otra parte muy bien pagada en relación a los tiempos que corren, se preocupan de justificar su ineptitud, sus malas artes y atacar al resto de partidos.
Realmente la política se ha convertido en un espectáculo de ocultación en el que los distintos partidos contienden para hacer ver a la ciudadanía que yo soy mejor que el otro, aunque para conseguirlo se basen en mentiras y siempre oculten la desviación de sus programas y la vacuidad de sus propuestas, ¡si las tienen! Así la Democracia con mayúsculas queda envile…

Juventud divino tesoro

Una de las consecuencias más nefastas de la actual crisis y de las políticas neoliberales que la mantienen es la relativa a la “cuestión juvenil”. Estamos cercenando las expectativas vitales de la juventud y derrumbando una de las ilusiones necesarias para vivir; el futuro ya no está en su sitio, como en su día dijera Luis García Montero y citó Juan Marsé en su libro El embrujo de Shanghái, la nostalgia por el futuro perdido cada vez es más dolorosa. El futuro es muy negro para los jóvenes: “Entre un 70 % y un 75 % de los españoles menores de 35 años se encuentran en paro o tienen subempleos y trabajos precarios, que no les permiten vivir por su cuenta en condiciones dignas.[1]” Más de dos millones de trabajadores con edad comprendida entre los dieciséis y los veintinueve años han perdido el empleo entre los años 2007 y 2016. Así, con la normativa de pensiones en la mano, muy pocos privilegiados podrán cobrarlas. La sociedad tendrá, por tanto, que dar soluciones, vivir en el presente…

Formas de disminuir la desigualdad

Hay suficiente evidencia científica para asegurar que la desigualdad que está generando el sistema capitalista actual, hipertrofiado financieramente y en el que el fundamentalismo de mercado impera vestido con su piel neoliberal, es perjudicial no sólo para la gran mayoría de las personas sino, también, para la propia economía e incluso para el propio capitalismo. No tanto para el crecimiento económico como para una economía sana que no explote por los aires haciendo daño a los más débiles. “…los efectos económicos de la desigualdad van más allá de su impacto en la eficiencia en la asignación de los recursos, la calidad del crecimiento y la inestabilidad macroeconómica. Posiblemente el  impacto más importante a largo plazo es sobre el  propio sistema de economía de libre empresa. Esto es así en la medida en que la inequidad extrema produce una quiebra moral del capitalismo.[1]
No obstante, encontrar maneras de reducir la desigualdad es fácil, más de lo que nos han hecho creer. La ra…

Cuando la muerte de los demás no importa

Si las sociedades fueran tratadas como si fueran personas habría muy pocas que pudieran salvarse del internamiento en centros psiquiátricos o carcelarios. Leer cualquier libro de historia nos demuestra que las luchas por el poder han centrado la evolución histórica y que se ha vivido más para la muerte que para la vida. Es verdad que a pesar de todo eros sigue venciendo día a día a tanatos, pero me sigue sorprendiendo la locura humana que es capaz de buscar recursos de pozos secos y sin embargo manifiesta imposibilidad de encontrarlos cuando se necesitan para salvar vidas, para evitar muertes.
Leyendo el libro de Josep Fontana, El siglo de la revolución, una historia del mundo desde 1914, siento como si los dirigentes de los distintos países no tuvieran que ver nada conmigo. Sus fundamentalismos, sin atisbo de duda, han propiciado verdaderos genocidios a lo largo y ancho de este mundo. La insensible crueldad mostrada me hace pensar que si esto no tiene vuelta el futuro de la humanida…

Una economía al servicio de todos

Se dice que en una economía eminentemente capitalista como la de Estados Unidos la desigualdad es manifiesta, así si dividimos su riqueza nacional en tres partes, un 33 % iría a parar a las manos del 99 % de la población, otro 33 % estaría en poder del 9 % de la población, y el 33 % restante lo poseería el 1 % de la población restante. El capitalismo en general ha demostrado que es un sistema que cuanto más puro es más desigualdades ocasiona entre la población. No parece, sin embargo, que exista ninguna razón ética ni económica para que siga perviviendo. Si el capitalismo pervive es porque aquella población poderosa que sale beneficiada se constituye en la principal fuerza defensora del sistema. Pero está demostrando que mientras muchos tienen que conformarse con migajas otros pueden vivir a “todo tren” con una millonésima parte de sus recursos, propiciando con el sobrante la especulación y el uso interesado y desequilibrante de su riqueza, y provocando con la misma una espiral de de…

Borrachera de gasto público

El pasado miércoles día 3 de mayo de 2017, el Ministro de Hacienda tuvo el descaro de seguir mintiendo a la ciudadanía diciendo que la crisis tuvo como origen la borrachera de gasto público y que ahora los partidos de la oposición querían ya marcharse de copas. Concretamente, el ministro que ha querido anticiparse a las críticas que le iban a lanzar posteriormente los grupos de la izquierda afirmó que “hemos salido de la crisis que venía de la borrachera del gasto público y ya quieren irse de copas para celebrarlo. Eso es lo que están diciéndonos que volvamos a hacer con sus propuestas algunos de los grupos políticos de esta cámara”. Estas palabras fueron mencionadas para defender la austeridad en el gasto social incluido en los Presupuestos Generales del Estado. Sin duda palabras poco afortunadas y llenas de retórica turbia y manipuladora.
Un economista con la mínima formación, y el Ministro no parece ser uno, no podría caer en tal error, por lo que hemos de considerar que la campaña …