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Los trabajos no remunerados y la falta de empleo

En una sociedad en la que si no  se tiene un trabajo remunerado, un empleo, no se tiene derecho a vivir; a la persona que no tiene empleo se le excluye socialmente y sus derechos son menores que aquellos que lo tienen, por mucho que la realidad de su actividad se pueda diferenciar en muy poco o en nada de la que hacen aquellos que tienen trabajo remunerado. ¿En qué se diferencia el cuidado de un familiar que no tiene autonomía en casa, a la labor que realiza un cuidador profesional en una residencia? Pero en el segundo caso está retribuido y su trabajo está adornado de todos los derechos que ofrece la normativa laboral (es verdad que últimamente en retroceso) y en el primer caso no.
El trabajo no remunerado puede ser tan duro o más que el que se lleva a cabo en un empleo. La labor que realizan, por ejemplo, los cuidadores no profesionales, es decir, los que no están dentro del mágico mercado, tiene sólo como recompensa el sentimiento de estar ayudando a mejorar la calidad de vida de su…

¡Que pare el mundo que yo me bajo!

Es vergonzoso y sangrante, para las personas que tengan un mínimo de ética y de compasión con los de su misma especie, lo que está pasando en nuestro entorno. Dejamos que el mundo se vaya al garete porque permitimos negocios redondos para los que más tienen sin preocuparse del medio ambiente, ni del calentamiento global, ni de la destrucción del mundo en el que vivimos todos. Dejamos que la desigualdad vaya creciendo a pasos agigantados, y así admitimos que mientras algunos tienen que callar (una mordaza les amenaza) y arreglarse con 426 € o incluso menos, en nuestro país, por otra parte, ya existan más de 428.000 personas que tienen más de UN MILLÓN DE EUROS y en muchos casos su aportación a la Hacienda es mínima. Admitimos que se prioricen y sean verdades absolutas los números mágicos de un déficit público que es un atentado contra los ciudadanos, y evitamos realizar gastos sociales en beneficio de aquellos que mal viven o viven a duras penas y perjudicamos, además, sectores que a t…

¡Cuidar los servicios públicos! Es un bien de todos

En el capitalismo neoliberal que padecemos, menospreciar la gestión pública se ha convertido en un mantra machacón que ha calado en la población de forma inconsciente. Para que no pudiera plantearse duda alguna, las políticas neoliberales se han encargado de retirar y reducir recursos para los servicios públicos ya establecidos que dejaban ver, a fuerza de escasez, las deficiencias inducidas. Sin embargo, los resultados obtenidos por las buscadas privatizaciones han sido poco halagüeños para los ciudadanos, ya que han tenido que pagar facturas cada vez mayores y recibir servicios más caros que no mejoraban la calidad. Además, han visto como sólo se beneficiaban los administradores y accionistas de las empresas privadas que se hicieron cargo de estos servicios.
La gestión pública de los servicios básicos tiene la virtud de poner ha descubierto los valores que la sociedad sostiene y están imbuidos en su cultura. El mejor o peor funcionamiento de un servicio público tiene que ver con la…

Desigualdad, Derechos Humanos y Libertad

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El progreso de la humanidad tiene que relacionarse indefectiblemente con la empatía y la mayor sensibilidad hacia nuestros congéneres y seres vivos de nuestro entorno. Es difícil, por no decir imposible, alcanzar objetivos en un mundo cada vez más desigual que se olvida de los Derechos Humanos proclamados, sin embargo, a bombo y platillo pero nunca perseguidos sino como medio de márquetin y cortina de humo de los verdaderos intereses de aquellos individuos que están por encima del bien y del mal, montados en su avaricia y egoísmo.
Hay suficiente evidencia científica y empírica que nos demuestra una amplia relación entre la desigualdad económica y una economía con mayores problemas. La acumulación de riqueza en unos pocos hace que estos utilicen gran parte de sus recursos en la especulación y en los gastos suntuosos, mientras que aquellos que poco tienen se conforman con ir tirando, si pueden, sin poder consumir lo que no poseen.
Esta situación no es la que atrae más titulares en la p…

¿A quién interesa la deuda?

Hay conceptos económicos que están sirviendo para engañar y embaucar a los ciudadanos y buscar así objetivos que ni mucho menos son favorables a la sociedad sino exclusivamente son favorables a aquellos que los implantan  como simiente de largo recorrido y que los riegan sin desmayo para así obscurecer y hacer opaca la realidad a aquellos otros que resultan ser los perdedores inconscientes.
La deuda, en sentido extenso, es uno de ellos y con una importancia de gran trascendencia social. En base a la deuda se aplican las políticas de austeridad, recortando cada día más servicios públicos, aunque, por el contrario, la deuda siga desbocada y sin solución. Los propios bancos, sin embargo, son los beneficiarios de este sistema endemoniado y esclavizador. Así, nos dice el economista Torres López en su último libro “El problema principal que provoca la creación de dinero bancario en un sistema de reserva fraccionaria es que los bancos se convierten en auténticos motores de propulsión de la …

El dinero habla, por desgracia demasiado alto

El poder del dinero se acrecienta cuando éste escasea y se reparte de forma más desigual. Entonces el dinero habla a voces y dirige nuestras vidas querámoslo o no, favoreciendo siempre a los mismos. Esta circunstancia nos aclara por qué se pueden dedicar millones de euros para salvar a los bancos, empresas de energía, autopistas, y al mismo tiempo se recortan las posibilidades de vida de miles de personas disminuyendo pensiones, salarios, sanidad, educación, etc. Todos estamos a merced de los poderosos: aquellos que tienen grandes sumas de dinero y gran patrimonio. Incluso la justicia no es fácil para los que no estén en la cúspide de la sociedad; los mejores abogados están dispuestos para buscar el mínimo resquicio que evite cualquier sanción a los poderosos. No ocurre lo mismo con los pobres que pueden ser sentenciados a prisión por buscar formas de no morir, formas de vivir dignamente.
Nadie duda sobre la realidad actual: “el poder que el dinero tiene para limitar, distorsionar y …

El gobierno es de los hombres, no de las leyes

En estos tiempos convulsos y complejos es necesario saber diferenciar los medios y los fines. En un Estado de Derecho el cumplimiento de las leyes es un medio que mantiene el orden establecido. Las leyes son las reglas de juego que como sociedad nos damos para una vida en común más beneficiosa para todos. Cuando una ley, se entiende que no es funcional, se cambia mediante el consenso democrático. No obstante, nunca deberían anteponerse las leyes al principio democrático, al gobierno de la propia ciudadanía ya que ésta es el fundamento de la sociedad.
Las personas son fines en sí mismos y la libertad de expresión es una libertad esencial en la vida social. Pero el poder de unos no puede eclipsar la palabra de nadie. Para que esto fuera posible se debería poseer una verdad absoluta y esto en las relaciones entre las personas no se puede garantizar. Así podemos decir con John Stuart Mill: ”Si toda la especie humana no tuviera más que una opinión y solamente una persona fuera de la opin…